8 Errores de Seguridad que cometemos en la Comunidad

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Dice un viejo proverbio inglés que “Un tropezón puede prevenir una caída”. En materia de seguridad, lo mejor es no tener que tropezar para aprender que nuestra comunidad de propietarios necesita del concurso de todos para evitar situaciones de peligro.

Sin embargo, a pesar de que la inversión en seguridad crece cada año en nuestro país y que las personas nos concienciamos cada vez más de que vivir en comunidad hace necesaria la contratación de un Plan de Seguridad que vele por los vecinos de un inmueble, lo cierto es que todavía son muchos los errores que cometemos en nuestro día a día y que comprometen la seguridad de nuestro bloque.

Te contamos los ocho más comunes para que puedas atajarlos en tu comunidad.

  1. No contar con sistemas de videovigilancia: éste es uno de los errores más comunes (y también más graves) que se cometen en una comunidad de propietarios. En ocasiones, ante las reticencias de algunos vecinos hacia las cámaras, se decide no instalarlas. Otras veces, la falta de cámaras se debe a que la comunidad lo considera un gasto elevado e innecesario, o a una falta de planificación. La videovigilancia en la comunidad es clave para evitar robos y otras situaciones peligrosas para los vecinos, ya que además de registrar cualquier incidencia y servir como prueba ante un delito, tiene un importante efecto disuasorio sobre los delincuentes que salvaguarda nuestro edificio de forma constante.
  2. Contratar seguridad con empresas sin garantías reales: en ocasiones, el problema no es que no hayamos contratado seguridad en nuestra comunidad, sino que lo hemos hecho de manera impulsiva, sin estudiar bien las ofertas de cada una de las empresas, de modo que acabamos pagando por un servicio deficiente que no cubre realmente las necesidades de protección de la comunidad. Antes de elegir empresa, recuerda que ésta debe estar homologada en seguridad, contar con Central Receptora de Alarmas propia y ser clara en cuanto a los servicios que presta por el precio que ofrece. Si no tienes claro cómo elegir bien, lee nuestro artículo al respecto. Y llámanos antes de decidirte por alguna opción.
  3. No tener instalado un control de accesos: otro error muy común de seguridad es no contar con un control de accesos mediante tarjeta. Si nuestra comunidad no lo tiene, los vecinos no podrán beneficiarse de prestaciones como unificar todas las llaves en una sola herramienta (la tarjeta), el bloqueo de la misma ante la pérdida o robo o la seguridad de que solo las personas autorizadas podrán entrar en el bloque.
  4. Dejar las puertas del recinto abiertas: nada más fácil para un delincuente que acceder a un inmueble cuyas puertas (de entrada, del garaje o de las zonas de ocio) están abiertas de par en par y sin nadie que las vigile. Si a dejar la puerta abierta sumamos carecer de videovigilancia, el problema se agrava.
  5. Abrir sin pedir a la persona que se identifique: es una práctica de lo más común. Alguien llama a los telefonillos y nosotros que estamos en casa, pensamos que se trata del cartero, de algún repartidor de publicidad o de alguien conocido y abrimos sin más, sin preguntar siquiera quién llama y pararnos a pensar si la voz nos resulta familiar. A la hora de permitir el acceso al bloque a alguien a quien no vemos, todos los vecinos debemos ser más cuidadosos para evitar que accedan personas con intenciones delictivas. La clave está en no ponérselo fácil.
  6. Dar datos sobre los vecinos a desconocidos: también es común, sobre todo entre personas mayores o muy confiadas, comentar con desconocidos horarios de estancia propios o de otros vecinos en sus viviendas, así como hablarles de en qué momentos del día o del mes está más vacío el edificio. Puede parecer una charla inocente, pero en realidad ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta si la persona que llega diciendo que necesita saber (por el motivo que sea) a qué hora está tal o cual vecino es casa lo es en realidad o no. Antes de dar información propia o sobre la vida de otras personas a terceros desconocidos, pensemos un momento en la seguridad del edificio y de sus habitantes. Cuanta menos información comprometida aportemos, mejor.
  7. Fiarnos de cualquiera que llame al telefonillo: este error se deriva del anterior. Si no debemos dar información a nadie a quien estamos viendo directamente (porque haya subido hasta nuestro piso o porque nos lo hayamos encontrado en la puerta), mucho menos debemos hacerlo a alguien a quien ni siquiera vemos. Tampoco tenemos por qué abrir a nadie que no conozcamos, sea quien sea quien diga ser. La seguridad de la comunidad está ante todo.
  8. Prestar las llaves (o copiarlas) sin criterio: gestos a priori inocentes como hacer una copia de las llaves a unos amigos o conocidos para que vengan a regarnos las plantas o a enseñar el piso si lo tenemos en alquiler y nosotros no podemos, pueden acabar convirtiéndose en un problema. Antes de hacer unas llaves o prestar las nuestras a alguien debemos asegurarnos de que se trata de una persona de total confianza. Un buen sistema de control de accesos ayuda también a corregir este problema.

En ESV estamos comprometidos en trabajar por mantener la seguridad en las comunidades de propietarios. Por eso hemos creado para tu edificio nuestro producto estrella: ESVisión, un completo sistema de Vigilancia Inteligente para Comunidades que cuenta con videovigilancia y control de accesos mediante tarjeta, entre otros servicios beneficiosos para la seguridad. Consúltanos. Estudiaremos las necesidades de tu comunidad y te daremos soluciones individuales.

En ESV, “tu tranquilidad es nuestro compromiso”.