Desmontamos los mitos más comunes sobre la videovigilancia

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videovigilancia-mitos-cazados-esvisionEl Estudio sobre los Efectos del Uso policial de Videovigilancia, llevado a cabo por el Instituto Vasco de Criminología en el año 2012, muestra en sus conclusiones que, a pesar de las dificultades para evaluar los efectos de la videovigilancia en relación al número de delitos cometidos (ya que no se pueden aislar una por una todas las variables que influyen), la videovigilancia es una herramienta efectiva para disuadir de la comisión de los mismos, sobre todo en el caso de aquellos que se perpetran contra la propiedad.

El estudio constata también en las conclusiones que resulta “evidente la opinión favorable de los ciudadanos a la instalación de las cámaras, su confianza en que los delitos se podrán prevenir mejor y la sensación de estar más seguros”. No obstante, el propio estudio indica que “este efecto respecto de la percepción de seguridad no dura mucho”. En la actualidad aún quedan dudas y reticencias con respecto al uso de cámaras para proteger comunidades de propietarios. Si es el caso de la tuya, hoy desmontamos ocho mitos al respecto para que tengas toda la información a tu disposición a la hora de tomar la decisión de contratar videovigilancia.

  • Contratar videovigilancia es caro – FALSO: lo primero que debemos tener en cuenta es que contratar un servicio de cámaras de vigilancia no es un gasto para la comunidad, sino una inversión en seguridad, y como tal tenemos que considerarlo. Lo segundo es que el mantenimiento no supone un desembolso económico grande, además de que existen soluciones personalizadas para las posibilidades y necesidades de cada comunidad.
  • Si ponemos cámaras en la comunidad me vigilarán en casa – FALSO: uno de los principales temores o reticencias que tienen los vecinos hacia la videovigilancia es la idea, errónea, de que las cámaras estarán enfocadas hacia la puerta de su vivienda. Esto no es así. Las cámaras se colocan siempre en zonas comunes y susceptibles de resultar peligrosas para los vecinos, con el consentimiento de estos y el asesoramiento de la empresa instaladora y en ningún caso enfocan a viviendas particulares.
  • Todo el mundo podrá acceder a las imágenes – FALSO: la Ley de Protección de Datos establece que sólo podrán visionar las imágenes de las grabaciones las personas autorizadas en el Documento de Seguridad asociado al alta del fichero de la instalación en el Registro de la AEPD. Las personas autorizadas, en el caso de la comunidad de propietarios, suelen ser el presidente y algún otro miembro de la Junta Directiva.
  • Las cámaras se usan para controlar a los vecinos las 24 horas – FALSO: el objetivo de las cámaras es proteger a la comunidad de cualquier actividad delictiva susceptible de desarrollarse en sus inmediaciones, no la vigilancia de la vida cotidiana de los vecinos.
  • Las imágenes no sirven como prueba ante un delito – FALSO: una de las principales ventajas de tener cámaras de videovigilancia en nuestra comunidad, siempre que hayan sido instaladas por una empresa homologada en seguridad y para el tratamiento de datos (de modo que cumpla con la LOPD), es que las imágenes grabadas por las mismas sirven como prueba en caso de delito, lo que facilita en gran medida la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la resolución de robos y otros problemas en el edificio.
  • La comunidad está igual de segura con videovigilancia que sin ella – FALSO: no sólo porque con la existencia de las cámaras nos aseguramos pruebas contra los delincuentes, toda vez que aparecerán grabados en ellas (como apuntábamos más arriba). Además, un edificio con videovigilancia está más seguro que uno que no la tiene por el efecto disuasorio de las cámaras.
  • Se pueden poner sin consentimiento de los vecinos – FALSO: en este sentido, la Ley de Propiedad Horizontal es muy clara y confirma que “el establecimiento de los servicios de vigilancia requerirá el voto favorable de las tres quintas partes del total de los propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación”. Por lo tanto, para instalar cámaras siempre se pedirá la opinión de los vecinos en las formas que marca la normativa vigente.
  • Me grabarán en la vía pública – FALSO: la instrucción 1/2006 de la AEPD viene a arrojar luz sobre este mito, aclarando que “las cámaras y videocámaras instaladas en espacios privados no podrán obtener imágenes de espacios públicos salvo que resulte imprescindible para la finalidad de vigilancia que se pretende, o resulte imposible evitarlo por razón de la ubicación de aquéllas. En todo caso deberá evitarse cualquier tratamiento de datos innecesario para la finalidad perseguida”.

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